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TUMORES MAMARIOS

 


Los tumores de las glándulas mamarias son los tumores más comunes en las perras no esterilizadas y en las gatas se encuentra en tercer lugar de frecuencia. Es muy rara la presentación en machos.

Razas que tienen mayor predisposición entre las perras son Poodle, Cocker spaniel y Pastor Alemán. Entre los gatos no tiene mucha importancia porque la mayoría de nuestros gatos no son de raza.

Edad promedio de diagnóstico: 10-11 años. Aunque es común la presentación ya a partir de los 6 años.

La presentación es variable: puede haber una sola masa o varias, estas pueden ser firmes o suaves, bien definidas o inflamación difusa. Los tumores se pueden unir a otros tejidos o ser movibles, pueden estar cubiertos por piel o ulcerados; pueden ser de diversos tamaños y pueden crecer lentamente o absolutamente rápidamente.


El riesgo de desarrollar tumores mamarios se asocia a la exposición a la hormona femenina “estrógeno”, en los años de desarrollo. Sin embargo, esta hormona pueden también proporcionar estímulo continuado a los tumores durante los ciclos de “celo” y por lo tanto contribuir a la progresión del tumor.


Los tumores mamarios pueden ser malignos (cancerosos) o benignos (no-cancerosos). La mitad de los tumores mamarios en perras son benignos y se pueden tratar con éxito sólo con cirugía. La otra mitad son malignos y tiene el potencial de la metástasis (proliferación por otros órganos) y se deben efectuar pruebas tales como exámenes sanguíneos radiografías del tórax y ultrasonido abdominal, para determinar si se deberá realizar además quimioterapia, principalmente en perras con tumores agresivos. En las gatas, cerca de un 80% de los tumores mamarios suele ser maligno.


Es ideal, en la mayoría de los casos que esto tumores sean extirpados quirúrgicamente y enviados a biopsia para determinar el tipo de tumor (y su pronóstico).

El resultado para las pacientes con los tumores mamarios malignos depende de varios factores incluyendo el tipo, el tamaño y qué tanto daño ha producido el tumor en otros tejidos.

Esterilizar (retirar el útero y los ovarios -fuente del estrógeno-) a las perras antes de su primer, segundo, o tercer “celo” disminuye el riesgo de desarrollo del tumor.

Estudios revelan que las perras que fueron esterilizadas al mismo tiempo del retiro del tumor o en el plazo de dos años antes de la cirugía del tumor vivieron más que perras que permanecieron sin esterilización después de que sus tumores fueron extirpados.


Los dueños pueden desempeñar un papel importante en la salud de su mascota.

El efecto protector de la esterilización temprana es substancial, y las perras que no se piensan usar para criar deben ser esterilizadas antes de su primer o segundo “celo”.

La obesidad y una dieta de alto grado en grasas en el primer año pueden también aumentar el riesgo para el desarrollo de tumores.

Los dueños deben examinar continuamente sus perras y gatas por cualquier masa, bulto, o inflamación y ser evaluadas por un médico veterinario al menos una vez al año. El diagnóstico y el tratamiento temprano son cruciales para un buen resultado.

Los tumores mamarios caninos tienen muchas semejanzas al cáncer de mama en mujeres. En ambas, es una enfermedad que afecta a las pacientes en edades medianas o más viejas, y los tipos más comunes de tumor son iguales. Los tratamientos son similares, y las pacientes con los tumores pequeños y tempranos, y cuadro localizado, pueden ser curadas. Sin embargo, para las pacientes con los tumores que se han extendido a otra parte en el cuerpo, el pronóstico no es bueno.