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INFORMACIÓN AL
PROPIETARIO SOBRE
DISTEMPER
El Distemper o Moquillo es una enfermedad infecciosa
altamente contagiosa de origen viral que afecta a los caninos (no afecta a humanos, ni gatos, por ejemplo).
Es importante que tenga en
cuenta que el virus no sólo afecta a los cachorros sino también a perros
adultos y de ellos los gerontes (los más viejitos) son los más propensos a
contraerlo y enfermar gravemente debido a que se encuentran generalmente con
las defensas más bajas.
El período de incubación (desde la infección
hasta la aparición de signos clínicos) normalmente es de 7 a 14 días.
Se puede manifestar con signos:
- digestivos (diarrea, constipación, vómito, pérdida de apetito y peso, deshidratación),
- respiratorios (tos, flemas, ruidos respiratorios, estornudos, secreción nasal), ocular (secreción
ocular),
- neurológicos (debilidad, tics, parálisis, postración,
convulsiones, temblores, cambios de comportamiento, entre otros),
- y también
puede afectar el tejido de los cojinetes y nariz, provocando su degeneración o
engrosamiento.
Tenga en cuenta que no por que su perro presente
alguno de estos signos puede tener distemper y por otra parte, si bien estos
signos se pueden presentar en conjunto en un cuadro de distemper, hay pacientes
que sólo sufren algunos de ellos.
Evidentemente, la signología neurológica es la
más preocupante y es la que puede causar la muerte o un cuadro de debilidad y
llevar a una desnutrición severa en su fase final, ya que a algunos pacientes
se les hace imposible hasta comer y beber.
El diagnóstico se basa esencialmente en el
historial clínico, el examen médico y los exámenes de laboratorio.
No existe actualmente un antiviral efectivo
contra el Distemper, por lo que el tratamiento es de sostén y se intenta
disminuir los efectos de la infección viral (o bacteriana paralela), mediante
el uso de:
- vitaminas inmunoestimulantes,
- antibióticos,
- vitaminas de acción
específica sobre el sistema nervioso y el apetito,
- antiinflamatorios
- y los
medicamentos que se requieran para controlar los signos que presente el
paciente.
La forma de prevenir la infección es mediante la
vacunación oportuna de los cachorros y la vacunación anual de por vida de los adultos, aún
cuando ésta suele reducir pero no eliminar totalmente su presentación, y en la
medida que la población se encuentre menos vacunada, aumentará la presentación
de casos.
El pronóstico de la enfermedad es de reservado a
desfavorable. Los animales que se recuperan generalmente quedan con secuelas
nerviosas.
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