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INFORMACIÓN AL PROPIETARIO SOBRE

PIOMETRA


La piómetra es una enfermedad infecciosa no contagiosa, producida por bacterias, que se caracteriza por la presencia de pus dentro de la cavidad del útero. Es una enfermedad con una predisposición hormonal, aparece entre las 3 y las 6 semanas después del celo, ya que la respuesta exagerada del útero a la progesterona es el inicio de la enfermedad.

Es más frecuente en la perra que en la gata, suele darse en animales a partir de los 5 años de edad, aunque también en animales más jóvenes, sobre todo si han recibido terapias de estrógenos o anticonceptivos.

Esta infección produce acúmulo de pus, bacterias y toxinas que pueden ser eliminados hacia el exterior a través de la vulva, dependiendo de la abertura del cuello del útero, por lo que la piómetra puede ser:

- Abierta: cuando elimina la secreción uterina mucohemorrágica, mucosa o mucopurulenta por la vulva al exterior.

- Cerrada: cuando las secreciones son retenidas en el útero.

Además de la secreción vulvar, los signos más frecuentes son:

  • decaimiento,
  • disminución del apetito,
  • vómito,
  • fiebre,
  • sed,
  • aumento en la producción y eliminación de orina,
  • en algunos casos diarrea y deshidratación.


Si bien la piómetra es una enfermedad lenta y grave, muchas veces los propietarios no toman en cuenta los signos que presenta su perra o gata, por lo que cada vez se complica más el estado de ella, pudiendo llevar a insuficiencia renal, alteraciones hepáticas, peritonitis y/o endotoxemias, hasta un estado de shock.


El diagnóstico por lo general se basa en la historia clínica y el examen clínico, pero en ocasiones son necesarias pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico y determinar el grado de compromiso de otros órganos: análisis de sangre (para valorar el número de glóbulos blancos y la funcionalidad renal), radiografías del abdomen o ecografías, siendo esto lo más útil para realizar un diagnóstico.


Existen dos tratamientos a considerar:

1. El tratamiento quirúrgico: se logra una curación definitiva y consiste en extirpar los ovarios y el útero (por lo que la paciente no volverá a entrar en celo ni se podrá preñar en el futuro). Si la intervención quirúrgica es rápida, las posibilidades de éxito son muy altas, sin embargo, pueden presentarse las complicaciones antes mencionadas (insuficiencia renal, peritonitis, endotoxemias, etc.) y las perras pueden descompensarse y morir durante la cirugía o posteriormente.

2. Tratamiento farmacológico: este tratamiento intentaría mantener la capacidad reproductora de la perra o es de elección cuando el estado sanitario no es el adecuado para resistir una cirugía, sin embargo, los resultados son menos satisfactorios, y en el caso de lograr un resultado positivo existen grandes posibilidades de que la piómetra se repita.


El pronóstico varía dependiendo de la gravedad del proceso, con el tratamiento quirúrgico, es más probable la recuperación, pero cuando existen complicaciones secundarias el pronóstico será reservado.


Para evitar la presentación de esta enfermedad es que se recomienda que las perras que no vayan a ser destinadas a la reproducción sean esterilizadas tempranamente y evitar el uso de hormonas que inhiban los celos (“anticonceptivo”) o la fecundación (hormonas “abortivas”)